También llegó a tener muchos adeptos la curiosa teoría que afirmaba que flamenco era el nombre de un cuchillo o navaja. No en vano, en el sainete "El Soldado Fanfarrón", escrito por González del Castillo
en el siglo XVIII, se puede leer: "El melitar, que sacó para mi esposo,
un flamenco". En otra copla recogida por Rodríguez Marín dice: "Si me
s'ajuma er pescao / y desenvaino er flamenco / con cuarenta puñalás / se
iba a rematar el cuento". Sin embargo, esta hipótesis no ha llegado a
trascender, como tampoco lo hizo en su día la que sentenciaba que el
nombre se le había dado al género por el ave llamada flamenco. La
autoría de este precepto se debe también a Rodríguez Marín, que
justificó la idea argumentando que los cantaores practicaban el cante
vestidos con chaqueta corta, eran altos y quebrados de cintura, por lo
que se parecía al ave zancuda del mismo nombre.

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