martes, 20 de junio de 2017

OTROS PALOS FLAMENCOS



Alboreá: La alboreá es un palo flamenco que se ha basado históricamente en los cantes que los gitanos de Andalucía hacían en sus ceremonias de boda.

 Bambera:La bambera surge dentro del universo flamenco del aflamencamiento de las coplas y cantos de columpio presentes en el folclore andaluz y que son cantados al ritmo de bamboleo de un columpio, conocidos como mecedores o bambas. 

Caña: Frente al polo, que es un estilo vigoroso que se suele interpretar derrochando fuerza, la caña es un cante duro, recio, largo, que suena la liturgia, melancólico, repleto de melismas, que se remata con un macho de diferente métrica y más empuje, a veces una soleá. De difícil ejecución, requiere cualidades físicas excepcionales en el cantaor. 

Caracoles: El cante denominado caracoles pertenece también al grupo de las cantiñas y está inspirado en los pregones que , como la verdulera, la caracolera o la castañera, abundaban en el Cádiz del siglo XIX. 

Farruca: La farruca es uno de los géneros flamencos que probablemente derivan de alguna tonadilla teatral o de variantes compuestas para zarzuela. Por ejemplo, el maestro José Serrano compuso hacia 1907 un sainete lírico llamado Alma de Dios en el que incluye una farruca.



https://www.youtube.com/watch?v=P073sNZaJro

Raíces del flamenco; el cante antiguo y sus cantaores

Manuel Vallejo, Manuel Torre o Juan Breva son nombres de cantaores que ocupan un lugar destacado y eminente en la historia del flamenco; no en la leyenda ni en la categoría de figuras míticas, sino en la historia real propiamente dicha, ya que se conservan gravaciones que nos permiten conocer su arte, su cante flamenco. Estos y muchos otros autores son los representantes del cante antiguo, las propias raíces del flamenco, guardianes de una forma de entender e interpretar el flamenco que algunos consideran que ha muerto o está a punto de desaparecer. Y en parte no les falta razón. Se han convertido en algo así como la reserva espiritual del flamenco. Es el flamenco de siempre, el cante más jondo, el que se escucha en sus voces. Las primeras grabaciones del cante flamenco que se conservan datan del año 1895. Desde entonces, el cante no ha dejado de registrarse en los distintos soportes de la historia discográfica, como los cilindros de cera o los discos de pizarra. Muchas de estas grabaciones antiguas han sido recuperadas y remasterizadas, permitiendo así que en nuestros días podamos darle a las generaciones posteriores la posibilidad de conocer las cualidades de unos cantaores que de otra forma hubieran quedado en la categoría de leyendas o mitos, como ocurre con El Planeta o El Fillo, de quienes no queda más que testimonios escritos, pero nada que nos permita apreciar sus capacidades artísticas y sus voces flamencas.

miércoles, 7 de junio de 2017

ORIGEN DE LA PALABRA FLAMENCO

Otro de los aspectos que hacen que este arte sea un verdadero misterio radica en definir cuál es la procedencia exacta del término "flamenco". Existen múltiples teorías acerca de la génesis de este vocablo, aunque quizás la más difundida es la defendida por Blas Infante en su libro "Orígenes de lo flamenco".  Según el padre de la Autonomía andaluza, la palabra "flamenco" deriva de los términos árabes "Felah-Mengus", que juntos significan "campesino errante".

También llegó a tener muchos adeptos la curiosa teoría que afirmaba que flamenco era el nombre de un cuchillo o navaja. No en vano, en el sainete "El Soldado Fanfarrón", escrito por González del Castillo en el siglo XVIII, se puede leer: "El melitar, que sacó para mi esposo, un flamenco". En otra copla recogida por Rodríguez Marín dice: "Si me s'ajuma er pescao / y desenvaino er flamenco / con cuarenta puñalás / se iba a rematar el cuento". Sin embargo, esta hipótesis no ha llegado a trascender, como tampoco lo hizo en su día la que sentenciaba que el nombre se le había dado al género por el ave llamada flamenco. La autoría de este precepto se debe también a Rodríguez Marín, que justificó la idea argumentando que los cantaores practicaban el cante vestidos con chaqueta corta, eran altos y quebrados de cintura, por lo que se parecía al ave zancuda del mismo nombre.